Serie: Pasajes deportivos de la posguerra (1939-1945) X

Tomás Cola (1906-1938) de profesión: boxeador y cinéfilo


Desde el fin de la Guerra Civil Española se había vuelto habitual que la prensa recogiese en sus portadas los días más significativos de la esencia ideológica del bando nacional. El Mundo Deportivo, por ejemplo, estuvo hasta 1967 dedicando editoriales y columnas de esos días en sus portadas: el 26 de enero, día de la Liberación de Barcelona; el 1 de abril, día que finalizó la guerra; el 18 de julio, día del alzamiento nacional; el 1 de octubre, día del Caudillo, fecha en que fue elevado Franco a la dirección suprema del Estado español; y el 12 de octubre, Fiesta de la Raza. Se seguía justificando lo injustificable y recordando a la población, por si alguien no se acordaba, quienes habían sido los vencedores. La prensa, supervisada por la censura previa, se había convertido en un instrumento más al servicio del Estado y su objetivo era crear una nueva conciencia social.

 

El primer aniversario del fin de la guerra, El Mundo Deportivo publicó en la portada este titular “Quién nos dió la Victoria nos guiará al Imperio” (El Mundo Deportivo, portada, del 1 de abril de 1940), acompañado con la imagen de Francisco Franco. Sobran los comentarios. En la parte inferior de la portada, un artículo titulado “La guardia deportiva en los luceros”, mostraba una breve biografía de cuatro deportistas nacionales que habían perdido la vida en la guerra. Estas reseñas, que llevan la firma del director del diario, José Luis Lasplazas, correspondían a: Damián Cañellas Ginestá, Guillermo Oliveras de la Riva, Ángel Arocha Guillén y Tomás Cola Albercih. Enseguida me llamó la atención el personaje de Tomás Cola: “Vida rápida y alucinante. Apenas adolescente, la gloria hizo de él su hijo predilecto. Campeón de España, figura culminante de nuestros rings. Caballero entre los deportistas caballerosos, sereno, frío ante el peligro, brillante en los momentos difíciles, abandonó el pugilismo en pleno esplendor de una carrera triunfal. No supo de decadencias ni penalidades. El séptimo arte lo acogió amable (…) Tomás Cola: los que un día te aplaudieron en los rings de pelea, los que te admiraron en las pantallas plateadas, hoy recuerdan con amor de patriotas, con sentimiento cálido de españoles y te sienten presente en su espíritu. (El Mundo Deportivo, portada, del 1 de abril de 1940).


El Mundo Deportivo, portada, del 1 de abril de 1940

 El palmarés de Tomás Cola se compone de 40 triunfos, 8 de ellos por K.O., 19 derrotas, 2 de ellas antes del límite y 4 combates nulos. Nacido en Jérica (Castellón de la Plana) en 1906, su familia se trasladó y afincó en Barcelona. Debutó en el boxeo con sólo 16 años. Si bien la Enciclopedia Catalana apunta que su primer combate tuvo lugar en el Iris Park, lo cierto es que ese combate se celebró el 22 de junio de 1922 en un curioso ring instalado al aire libre en el Parque de la Ciudadela. Su primer oponente, en la categoría del peso mosca, fue Pedro Puig y su debut se saldó con una derrota a los puntos. Posteriormente, Tomás Cola militaría en las categorías del peso gallo, pluma y ligeros. Tomás Cola fue un boxeador científico, esgrimista, pero de escasa pegada y en más de una ocasión fue abroncado por el público por su escasa combatividad. Le gustaba viajar, piso los rings de Francia, Argelia y Cuba. Precisamente de este último país trajo el baile de moda de la época, el charleston.

 

Fuera del ring, Tomás Cola, por lo que cuentan las crónicas, era un hombre elegante y refinado. Él alcanzó el título de campeón de España porque su titular, Hilario Martínez, no lo defendió en el plazo previsto. Dos veces intentó el asalto al título europeo en 1927. Los dos combates se celebraron en el Teatro Circo Olympia. En el primero perdió el título de campeón de España y de Europa ante Luis Rayo, a los puntos; y más tarde volvería a caer derrotado, a los puntos, con el francés Lucien Vinez.

 

Antes de despedirse del boxeo en 1929, aterrizó en el séptimo arte, interpretando diferentes papeles en la película muda La Tía Ramona (1928), Doña Mentiras (1930) y El secreto del doctor (1930). Su afición al cine le llevó a París donde trabajó en varios estudios cinematográficos. Poco después se trasladó a Niza y allí conoció a un matrimonio, formado por Rex Ingram y Alice Terrya, que lo integraron en su equipo de filmación. Con ellos hizo de ayudante de dirección de la película de aventuras Baroud (1932), que se estrenó en nuestras carteleras en enero de 1934: “En «Baroud» ha intervenido Rex Ingram, es cierto; pero todo el peso de la labor directiva lo ha llevado a cabo nuestro compatriota Tomás Cola. Su labor como director de «Baroud» lo sitúa en un plano de excepción entre nuestros cineastas y hace de él, posiblemente, la figura más cuajada de promesas de nuestro cinema. «Baroud» tiene así el doble valor de ser, como película, una obra excepcional, y el de darnos a conocer a un director, Tomás Cola, que, como español, ha de tener una importancia decisiva en el despertar del cinema patrio.” (La Vanguardia, pág. 13, del 20 de enero de 1934).

 

Más tarde, en Antibes y junto a Jack Buchanan, Tomás Cola participó en la realización de la película Thats a Good Girl “… una deliciosa opereta que ha logrado mantenerse en el cartel del «Theatre Hippodrome» de Londres durante año y medio lo que demuestra por si solo la excelente calidad del film.” (La Vanguardia, pág. 17, del 7 de junio de 1933). De regreso a España, Tomás Cola inició el rodaje, como director adjunto, de la película Asilo Naval, la cual estaba dirigida por Miguel Pereyra. El rodaje, que se realizaba en la bahía de Cádiz en el buque escuela Juan Sebastián Elcano, fue suspendido a causa del golpe de Estado. Tomás Cola se alistó en el bando insurgente y como se señala en el blog boxeo1930s.blogspot.com, dedicado a Tomás Cola, “… moriría en el frente de Córdoba con el grado de teniente(Desconocido, 2011) como consecuencia de una bomba.


El Mundo Deportivo, portada, del 10 de maig de 1940

En mayo de 1940, la prensa se hacía eco que la Federación Catalana de Boxeo, bajo la presidencia de José Clols, organizaba un torneo que llevaría el nombre de Tomás Cola y estaría reservado exclusivamente a los boxeadores amateurs “Una excelente iniciativa de la Federación Catalana de Boxeo (…) Va a disputarse el trofeo por categorías (…) a los vencedores se les concederá un equipo completo: guantes, zapatos, protector inclusive.(El Mundo Deportivo, portada, del 10 de mayo de 1940). El trofeo dio inicio el 18 de mayo de 1940 en el Salón Iris –antiguo Iris Park-, situado en la calle Valencia, 177. Los ganadores del I torneo fueron: Vidal, peso mosca; López, peso gallo; Gil, peso pluma; Nicolás, peso ligero; Oliver, peso medio ligero; Santandreu, peso medio; y Galindo, peso medio fuerte. Del interés de este torneo da muestras el hecho de que formó parte del calendario de la Federación Catalana de Boxeo hasta finales de los años cincuenta.

 

Nuestro humilde homenaje a Tomás Cola, un peculiar boxeador.


Julio Pernas


Fonts:


Desconocido (2011). “Tomás Cola”. Boxeo1930s”,11 de juniohttp://boxeo1930s.blogspot.com/2011/06/tomas-cola.htmln, [5 de junio de 2020].

 

 

 

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