La Copa Thaelmann

El deporte en Cataluña, desde sus orígenes, ha sido un fenómeno muy arraigado con el mundo político. Si en su origen estuvo muy ligado al mundo burgués y al entorno de la Lliga Regionalista, con la instauración de la II República en España, el deporte popular y republicano no quedó al margen socialmente. Esta politización fue aún más potente a partir del ascenso del nazismo al poder, y como consecuencia, el uso de los Juegos Olímpicos de Berlín como herramienta propagandística del III Reich. La instrumentalización de limpieza de imagen de cara al exterior, generó un cierto movimiento internacional de boicot a dichos Juegos berlineses, creando unas sinergias de festivales y eventos deportivos de denuncia contra el fascismo, así como de ensalzamiento del socialismo y comunismo. Hay que clarificar, que la mayoría de estos movimientos deportivos obreros no cuestionaban el ideario olímpico, pero sí criticaban la política del COI de mirar hacia un lado, cuando la opinión pública mundial se hacía eco de las políticas raciales y expansionistas del nacionalsocialismo alemán.

 

La culminación de este movimiento de boicot debía culminarse con la celebración de la Olimpiada Popular de Barcelona, y que el levantamiento militar de Franco, conduciendo al inicio de la guerra civil, truncó su celebración. Esta Olimpiada Popular fue impulsada y organizada por el Comitè Català pro Esports Populars (CCEP), creado en marzo del mismo 1936.

 

Meses antes de aquella truncada celebración, el mismo CCEP, organizó su primer evento con la Copa Thaelmann. La misma copa, fue impulsada por las siguientes entidades: el Ateneo Enciclopédico Popular, el Ateneo Enciclopédico Siempre Adelante, el Ateneo Obrero Martinenc, el Ateneo Obrero de San Andrés, el Ateneo Popular de Gracia, la Biblioteca Cultural y deportiva Avanti, el CADCI, el Casal Nacionalista Obrero del distrito VI, el Centro Gimnástico Barcelonès, CD Júpiter, la Federación de Alumnos y Exalumnos de los Grupos Escolares de Barcelona y el FC Martinenc. El torneo se enmarcó dentro de las fiestas de conmemoración de la II República, proclamada el mismo 12 de abril de 1931 (La Vanguardia, p. 7, del 11 de abril de 1936). Sin embargo, tal era el vínculo del deporte con la política que el propio nombre de la competición fue un homenaje y reconocimiento al líder comunista y deportista alemán Ernst Thaelmann, detenido por los nazis en 1933.


La Vanguardia, pàg. 7, de l’11 d’abril de 1936

 

La festividad se contextualizaba en un momento político donde el Frente Popular en España y el Frente de Izquierdas en Cataluña habían ganado las elecciones del mes de febrero de 1936. Además del fútbol, el festival incluía en su programa competiciones de natación (en las Piscinas de Montjuïc), boxeo, atletismo, lucha y gimnasia, con el objetivo de promover el deporte popular.

 

El 1 de abril de 1936, El Mundo Deportivo publicaba un anuncio, procedente del CCEP, en el que instaba a clubes y futbolistas simpatizantes con espíritu popular, que se dirigieran a inscribirse en las oficinas de la Secretaría Provisional del CCEP, en la calle del Carmen de Barcelona (El Mundo Deportivo, p. 3, del 1 de abril de 1936). La selección de los jugadores participantes se hizo a través de la disputa de varios partidos. El domingo 5 de abril, se disputó en el Estadi de Montjuïc los primeros partidos de selección, que continuarían el siguiente domingo día 9, esta vez en el campo del CADCI, en La Bordeta. La disputa de los partidos de la Copa Thaelmann, fueron durante los días 12 y 13 del correspondiente mes en los campos de FC Martinenc y del CD Júpiter, ambas entidades integradas dentro del CCEP. El mismo CCEP, recibió más de un centenar de solicitudes para participar en las pruebas de selección para jugar este torneo, reflejando la fuerza que tenía el deporte popular en Barcelona (El Mundo Deportivo, p. 3, del 5 de abril de 1936).


El Mundo Deportivo, portada, del 12 d’abril de 1936

 

Un día antes del inicio de las competiciones, el 11 de abril por la noche, se organizaría un gran acto de apertura en el Palacio de Proyecciones de Montjuïc, con el objetivo de presentar los actos y a los deportistas que procedían de fuera de Cataluña. En el mismo, se produjeron exhibiciones de los mejores luchadores y boxeadores, así como exhibiciones de equipos gimnásticos. Dentro de las exhibiciones de lucha, se enfrentaron Eduardo Zamora con Felipe Sans y Enrique Cataluña con Luis Bamala. Respecto a la exhibición de boxeo, participaron boxeadores amateurs. El acto finalizó con un baile en el vestíbulo del Palacio. Ventura Gassol, consejero de Cultura de la Generalidad de Cataluña, y los diputados J.A. Trabal y Miguel Valdés (Partido Comunista de Cataluña), fueron los representantes que dirigieron unas palabras al público asistente (La Vanguardia, p. 13, del 11 de abril de 1936).

 

En el mismo torneo, participarían equipos de Asturias, Madrid y Valencia. La celebración de esta competición significó un reto importante para los organizadores, con el fin de acoger la movilización de deportistas provenientes de las otras tres comunidades españolas.

 

El equipo asturiano fue el vencedor de la Copa Thaelmann de fútbol. Las semifinales se jugaron en el campo del Martinenc, donde se disputó el Valencia-Asturias y el Madrid-Cataluña. Los asturianos vencieron 2 a 1 a los valencianos, mientras que en la otra semifinal, los madrileños fueron muy superiores a los anfitriones. Dentro de los actos previos, Jaume Miravitlles, representante de la Generalitat y que más tarde se convertiría en el vicepresidente del Comitè Organitzador de la Olimpiada Popular (COOP), hizo el lanzamiento de honor. La final se disputaría en el campo del Júpiter. El partido fue muy disputado, pero finalmente, los asturianos se impusieron por 2-1. El lanzamiento de honor lo realizaría Enrique Pérez Farrás, militar jefe de los Mossos d’Esquadra. En la media parte de la final, se realizaron carreras de relevos 5x1000 metros, donde participaron los equipos de las cuatro comunidades. Cataluña salió ganadora (La Vanguardia, p. 13, del 14 de abril de 1936).

 

Como apunte final, ante el éxito en la organización de esta festividad, el mismo CCEP comenzó a mover los hilos internacionales para organizar dicha Olimpiada Popular, además de contactar con los organismos políticos catalanes y españoles para conseguir el apoyo, tan político como financiero para ejecutarla (Pujadas; Santacana, 2006: 119).

 

Luis Sánchez


Fuentes:

Pujadas, Xavier; Santacana, Carles. L’altra Olimpíada, Barcelona’36. 2ª ed. Barcelona: Llibres de l’Índex, 2006.


Hemeroteca:

- La Vanguardia

- El Mundo Deportivo

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