El FC Barcelona recibe a un combinado de aliados

El pasado mes de junio de 2019, se cumplió el centenario de los Juegos Interaliados, como consecuencia de la progresiva vuelta a la normalidad tras el fin de la I Guerra Mundial. Estos Juegos, tal como habla Joan Manuel Surroca en su artículo Centenario del estadio construido para los Juegos Interaliados, fueron organizados por la Allied Forces Sport Council y la Asociación Cristiana de Jóvenes (YMCA). Durante la disputa bélica, la actividad deportiva se canceló, como el caso de los Juegos Olímpicos que se debían haber disputado en Berlín en 1916. Los Juegos Interaliados se celebraron del 22 de junio al 8 de julio en París, donde se congregarían cerca de 1.500 participantes. El estadio, situado en el Bosque de Vincennes, fue diseñado para poder disputarse diferentes modalidades deportivas, recibiendo el nombre de Stade Pershing, en honor al promotor de los mismos, el general estadounidense John Pershing. Según la revista Stadium, a la inauguración asistieron más de 50.000 espectadores (Stadium, nº 304, p. 450, del 2 de agosto de 1919). Un año después, se celebrarían los Juegos Olímpicos de Amberes, y algunos de los soldados que participaron en estos juegos, posteriormente también disputaron estos Juegos en Bélgica.

 

Barcelona no fue ajena al movimiento deportista aliado. El FC Barcelona disputó una serie de partidos -el 29 y 30 de mayo y el 1 de junio- contra un equipo formado por soldados de los países aliados ganadores de la Gran Guerra. Se disputaron tres partidos, en los que, el equipo anfitrión salió victorioso en los tres encuentros. Un FC Barcelona que ya contaba en sus filas con jugadores de la época dorada de los años 20 como Ricardo Zamora "el divino", Ramon Torralba, Josep Samitier y Agustín Sancho, entre otros. El equipo barcelonés se pudo reforzar con jugadores de otros equipos, como el delantero Climent Gràcia procedente del Terrassa FC, y destacando la incorporación de Félix Sesúmaga -el coloso del Arenas-, proveniente del Arenas Club de Getxo (Vizcaya), que venía a sustituir al lesionado Vicente Martínez. Este jugador, conjuntamente con Samitier, Zamora y Bravo conseguirían la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Amberes de 1920, consiguiendo una de las primeras medallas (junto con otra plata del equipo de Polo) de la historia del olimpismo español. Posteriormente, se reconoció el oro de los pelotaris José de Amézola y Francisco Villota a los Juegos Olímpicos de París de 1900, reconociéndose como los primeros medallistas olímpicos españoles.

El Mundo Deportivo, p. 4, del 5 de junio de 1919

El equipo aliado se presentaba con varias figuras profesionales, como Mountford, jugador del Aston Villa, además de jugadores belgas como Guillerm, del Daring de Bruselas y otros jugadores franceses (El Mundo Deportivo, p. 4, del 29 de mayo de 1919), anunciando también la presencia de Charigués, gran portero francés de la época, y que por motivos de compromisos militares no pudo viajar. En la crónicas de los tres partidos (El Mundo Deportivo, p. 4, del 5 de junio de 1919), se pueden ver los diferentes jugadores que participaron en los tres partidos.


Durante la disputa del primer encuentro, destacó la figura de Lakatos, autor de dos goles. Las crónicas hablan de que el largo viaje de los jugadores aliados hasta llegar a Barcelona les pasó factura, jugando el partido muy cansados, lo que en el segundo partido no se notaría tanta diferencia. Las mismas crónicas destacan las buenas condiciones futbolísticas de los jugadores aliados, aunque la falta de entendimiento entre los mismos dejaba patente la superioridad del conjunto azulgrana.


Cromo de Lakatos con la samarreta del FC Martinenc
Centre d’Estudis Olímpics i de l’Esport Joan Antoni Samaranch | © Arxiu Fundació Barcelona Olímpica

En el segundo partido, el combinado aliado jugó un partido más ordenado, costando a los jugadores barceloneses romper con el marcador inicial. Finalmente, Samitier y Sesúmaga pusieron el 2-0 final.


El último partido, celebrado el domingo 1 de junio, se disputaría una copa en honor al Cónsul de Francia, que recibiría el equipo vencedor. El FC Barcelona volvería a ganar, goleando por 6 a 0 al combinado aliado. El enfrentamiento fue arbitrado por Enric Peris de Vargas, uno de los hermanos de la saga Peris de Vargas, de origen cubano ligada a los orígenes del deporte en Barcelona. Enric había sido jugador del FC Barcelona, actuando como extremo, jugando desde la temporada 1906-07 hasta la 1916-17. El segundo partido, fue arbitrado por Òscar Martí, suscitando las críticas de los aliados, después de haberles pitado dos penaltis en contra, que los jugadores del FC Barcelona tiraron fuera intencionadamente.


El equipo aliado partió hacia tierras madrileñas, para enfrentarse al Racing de Madrid. Como anécdota, los partidos jugados por el FC Barcelona contra los aliados suscitó una serie de críticas desde la prensa de Madrid. Esto creó un reto lanzado por los barceloneses, que consistió en retar al Racing de Madrid a un partido, disputado en Barcelona, y en el que los madrileños se podían reforzar con los mejores jugadores de la región centro, jugándose once medallas de oro para los ganadores del encuentro.


Según se hacía eco El Mundo Deportivo, los franceses se sorprendieron del nivel exhibido por los jugadores catalanes, comprometiéndose a gestionar la celebración de un partido en París, entre el FC Barcelona y el Red Star de la capital francesa. En la misma publicación, se recordaba la crónica de un partido anterior disputado entre Cataluña y un combinado francés, el cual terminó con una apabullante  victoria francesa. El artículo finalizaba con una confianza absoluta para aquella gran generación azulgrana, capacitada totalmente para vencer a cualquier rival (El Mundo Deportivo, p. 6, del 12 de junio de 1919).

 

Luis Sánchez

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